El mundo del motor camina de la mano con el mundo de la tecnología, lo que hace uno debe realizarlo el otro y valga un ejemplo: si damos un vistazo a los smartphones tenemos cada vez pantallas más grandes, y en los automóviles está sucediendo lo mismo. Hace tan solo tres o cuatro años las pantallas en los salpicaderos de los coches estaban destinadas a mostrar la información del navegador GPS del vehículo, además, era un “extra” muy costoso, que podía alcanzar los 3.000 euros en alguna marca Premium (las generalistas incluso ni lo ofrecían como opción).